jueves, 4 de agosto de 2016

SÍMBOLO EN COLORES

  

          La ciudad está empapelada (moderadamente) de banderolas colgadas de las farolas o carteleras situadas acá y allá, sirviendo de acompañamiento a cualquier evento cultural de los que surgen de vez en cuando en cualquier rincón ciudadano. Es un juego de cuadrados de colores, siete en total, que forman una C acompañada de la alusión al momento que se quiere conmemorar, los veinte años de la declaración de patrimonio universal, cosa que se cumple este año, cuyo paso presuroso avanza ya por su segunda mitad. Me pregunto si la ciudadanía conquense es consciente de la simbología que ofrece ese logotipo, pero me pregunto más aún si los visitantes caen en la cuenta del significado de esa profusión decorativa. No estoy nada seguro de una cosa ni de la otra. Pero, claro, tampoco me encuentro en condiciones de aventurar un  juicio de valor; ni siquiera se podría hacer contando con el soporte de una encuesta (que nadie ha hecho) porque después de lo sucedido en las últimas elecciones generales, donde los sondeos no dieron ni una a derechas, ya no hay fundamento para dar credibilidad a los estudios de opinión. Así que dejemos la cosa en el ámbito de lo esotérico. ¿Sirve para algo el logotipo diseñado por Cruz Novillo, experto donde los haya en transmitir emociones a través de un símbolo? ¿Despierta interés en propios y ajenos? ¿Todos, o muchos, o bastantes, o algunos, saben lo que significan esos colorines cuadrados? Graves cuestiones todas, pero no lo suficiente como quitarnos el sueño.


sábado, 18 de junio de 2016

PALABRAS QUE DAN MIEDO


Hay palabras que dan miedo y uno no sabe por qué. Por ejemplo, esta Plaza, moderna, fea y sin gracia, nada simbólica ni emblemática, lleva el título de la Constitución, la última, la vigente desde 1978. Pero casi nadie la llama así. Por una inercia mimética absurda, se la viene llamando la Plaza del Nazareno, y todo porque ahí mismo, delante de ese edificio, hay una escultura dedicada a eso, a un miembro activo de la Semana Santa.
¿Por qué hay miedo, recelo, resistencia, timidez o lo que sea a llamar las cosas por su nombre? Sobre todo si ese nombre es el de la Constitución. Parece como si no existiera una absoluta seguridad en que ese título tiene importancia o vigencia, como si diera vergüenza pronunciarlo y quisiéramos esconderlo, a oídos propios y extraños, para que nadie nos señale con el dedo por prestar una plaza céntrica nada menos que a la Constitución.
No estaría de más que la ciudadanía conquense se sacudiera esa losa, empezando por las excelentísimas autoridades y pasando por los medios informativos, especialmente los digitales, a los que parece hacérseles muy cuesta arriba nombrar a las cosas por su nombre.

viernes, 17 de junio de 2016

SONIDOS EN TORNO AL ARTE



En su nueva etapa, tras la apertura de la nueva (y hermosa) sala habilitada en lo que fue comedor del mesón de las Casas Colgadas, el Museo de Arte Abstracto cambia sustancialmente de aspecto al acoger una exposición dedicada a Arte Sonoro en España (1961-2016), que se verá complementada con unas "Conversaciones radiofónicas sobre el sonido en el arte" entre José Iges y José Luis Maire (artistas sonoros y comisarios invitados) y los artistas Mikel Arce, José Manuel Berenguer, Javier Ariza, Ramón González-Arroyo, Concha Jerez y Javier Maderuelo.
La exposición, señalada como la primera dedicada a presentar las raíces y las trayectorias del arte sonoro en nuestro país desde los años sesenta hasta hoy, ocupa, con 300 obras y documentos, la totalidad de los espacios del museo; es decir, que convivirá amistosamente con el conjunto de obras que forman la exposición estable y permanente. Hasta el 18 de septiembre se puede ver esta singular coexistencia de sistemas artísticos tan diferenciados en cuanto a las formas y los contenidos.
Dicen los organizadores que “Arte sonoro en España (1961-2016)” asume el reto de "exhibir" el sonido enfatizando todos sus aspectos artísticos mediante una amplia selección de obras: así, nos explican a los profanos, de la resonancia del espacio sonoro y su relación con la arquitectura habla L'Isla des Neumas de Ramón González-Arroyo (2008); del silencio y del límite de lo audible, la Música ZAJ (ca. 1999) de Esther Ferrer; Luci: sin nombre y sin memoria, de Josep Manuel Berenguer (2008), explica la asincronía y los procesos rítmicos sonoros de la vida a partir del estudio del comportamiento bioluminiscente de las luciérnagas, mientras que de la insistencia vibratoria del sonido y su sentir en el cuerpo se ocupa *.WAV, de Mikel Arce (2004). Inventario (1992-1998), de José Iges y Concha Jerez habla de la obsolescencia de la tecnología y su relación con la memoria colectiva. 
Son algunas referencias para empezar a pasear por las salas del Museo y aprender algo (o mucho) de lo que, sin duda, desconocemos y ahora, quizá, descubriremos con algo de sorpresa.

            

jueves, 16 de junio de 2016

PERMANENCIA DE DIEGO JESÚS JIMÉNEZ




            Si algo meritorio, inalterable, puede decirse de la obra de Diego Jesús Jiménez es su permanencia más allá del tiempo finito que duró su existencia humana. Por ello, siete años después de su muerte, aún sigue siendo citado, incluido en antologías, utilizados sus versos como referencia, sin que parezca haber decaído el interés colectivo hacia una obra que estuvo marcada por una personalidad tan definida como inconfundible.
            Viene a reafirmar esas palabras un libro concebido como antología de poemas de Diego Jesús Jiménez, pero con la originalidad de que no es un solo autor quien realiza la selección de los versos, como suele ser habitual, sino que se trata del cómputo efectuado a través de una consulta a quienes fueron sus amigos, compañeros y también cómplices en buena medida. Así, Ver lo impensable (Universidad Popular José Hierro, de San Sebastián de los Reyes) se convierte en un peculiar aporte de sugerencias que Guadalupe Grande ha coordinado para efectuar la síntesis ordenada que se refleja en la publicación. La lista de los participantes en la selección es larga y da como resultado un libro amable, cómodo, cercano al lector, por cuyas páginas se van desgranando los que han considerado los mejores versos de un poeta tan dado a la introspección meditativa como puntilloso hasta el exceso con la pulcritud de la palabra, posiciones vitales y literarias que le mantuvieron al margen de grupos y movimientos señalados con nombre de “ismos” pero que no le impidió contar con una firme adhesión de simpatizantes y seguidores.
            Desde que en 1965 entró con enorme fuerza en el ámbito de las letras, con La ciudad, la obra de Diego Jesús Jiménez fue progresando de una manera lenta, pausada; solo en los años finales precipitó la entrega de títulos a la imprenta, y así consolidó una biografía poética corta pero ciertamente de contenido intenso. Buena parte de ella aparece ahora como eficaz resumen que se acomoda con cercano sentido práctico al lector de siempre, pero seguramente también con capacidad para ofrecer sugerencias intensas a los nuevos aficionados a la poesía.


miércoles, 15 de junio de 2016

UNA REVISTA DE CINE EN CUENCA

           

           En estos tiempos en que el papel retrocede a marchas forzadas para dejar el hueco a los digitales, incluidos los periódicos nacionales, campeones en el suicidio propio entregando la lectura a las pantallas en detrimento de la letra impresa, a los del Cine Club Chaplin se nos ocurre poner en la calle una revista que, además, es la primera dedicada en Cuenca a cuestiones cinematográficas. Tiempos modernos se llama, como es natural, en homenaje a la figura cinematográfica que la da nombre, el gran Charles Chaplin. La dirección de la revista recae en Pablo Pérez Rubio, un reconocido experto en análisis fílmico, autor de varios libros sobre la materia, mientras que Pepe Alfaro se encarga de la coordinación técnica y Arturo García Blanco ha sido el responsable del diseño.
            Para poner fin a esta temporada, la número 45 de su ya larga vida, el Cine Club ha encontrado la oportunidad de concretar un antiguo proyecto, el de realizar una publicación dedicada al Séptimo Arte, con una marcada orientación hacia cuestiones relacionadas con la provincia de Cuenca, aunque con artículos de interés general, y que a la vez sirva de vehículo de comunicación interna entre los más de 600 socios con que cuenta esta entidad, uno de los más veteranos cineclubs de España y, desde luego, el más antiguo de Castilla-La Mancha.
            Este primer número de Tiempos modernos se abre con un artículo del presidente del Cine Club, el escritor y periodista José Luis Muñoz, que como único superviviente del grupo fundador se encarga de hacer un esbozo histórico de los orígenes, aludiendo también a diversos intentos anteriores de promover en Cuenca un movimiento social de interés por el cine, al margen del comercial, en especial a través de las Semanas de Orientación Cinematográfica.
            En el interior hay artículos sobre Las Casas Colgadas en la pantalla, de Pepe Alfaro; Doble escala de Saura en Cuenca, de Pablo Pérez Rubio, para analizar las dos aportaciones del director con escenario conquense, el documental Cuenca y el largometraje Peppermint frappé; el entreno mundial de la película El príncipe encadenado, rodada en la Ciudad Encantada, por José Vicente Ávila; Soy un cinéfago, por Gonzalo Pelayo; el director Juanra Fernández explica las vicisitudes de la elaboración de un guión y ofrece un soty-board de su película Para Elisa; entrevista con el actor Felipe Vélez, nacido en Carrascosa de la Sierra; un texto cinematográfico recuperado de Federico Muelas, España renuncia a su West: Eduardo Torres-Dulce, un conocido experto en el análisis cinematográfico dedica su experiencia a la figura de Alfred Hitchcock; al cumplirse sesenta años de su estreno, Pepe Alfaro escribe sobre Los hermanos inútiles de Calle Mayor y Pablo Pérez Rubio lo hace sobre Releer Tiempos modernos ochenta años después; de Carlos Losilla se inserta el texto Nexos y tendencias: una cierta actitud del cine de ahora; Juan José Pérez y Vicente Abán han elaborado un dossier sobre Movimientos cinematográficos europeos; José Ángel García comenta Un poemario de película: Lo que mirarán tus ojos y lo complementa con poemas cinematográficos de Miguel Mula, Rafael Escobar y Ángel Luis Luján. Por último, hay un apartado final para comentar varias cuestiones que relacionan el cine y Cuenca, como es el caso de Patio de butacas, de Radio Kolor, las proyecciones de Cinema Aguirre o el Cineforum del propio Cine Club Chaplin.


martes, 14 de junio de 2016

UN VERSO MEJORADO: LIMPIA Y BELLA





            Antes (quizá ahora también) los niños conquenses aprendían de memoria aquello de Alzada en limpia sinrazón altiva / pedestal de crepúsculos soñados que venía a ser como el himno patriótico local. Sin ironías, está claro que Federico Muelas acertó con inspirada imaginación para dar forma a ese soneto de ejemplar estructura poética que sintetiza de forma sonora la realidad física y ontológica de Cuenca.
            Los canteros que han labrado las lápidas situadas a la entrada del nuevo Jardín de los Poetas, o sea, lo que queda de la iglesia de San Gil, no debieron ir a las escuelas en que se aprendían esos versos. No han cometido por ello ningún pecado literario, pero quienes han dirigido y controlado la obra, sí.
            Para honrar a los poetas han querido grabar ese soneto y a quien manejaba el buril se le fue la mano: donde decía limpia ha puesto bella. No se yo si desde el punto de vista estrictamente literario o poético ambos término son coadyuvantes; al menos, sí tienen las mismas sílabas, con la que la sustitución no rompe la estructura rítmica pero seguramente estamos todos de acuerdo en que ninguna mano está legitimada para quitar una palabra y poner otra.

            Así que ya sabemos: a ver cuánto tardan en preparar la nueva placa que sustituya a la que por ahora está profanando el famoso soneto.

lunes, 13 de junio de 2016

LEGIONARIOS EN LA OBISPALÍA





            ¡A mí la Legión!, dijeron o debieron decir, en Abia de la Obispalía y atentos a la llamada, como fieles servidores del bien público, acudió un grupo de legionarios a dar marcialidad, colorido y prestancia a la tradicional romería de San Jerónimo, que se viene celebrando desde tiempos inmemoriales. Con toda la seriedad del mundo, el pequeño destacamento de uniformados verdes hizo acto de presencia en la iglesia, recibió a la imagen del santo con la seriedad y el rigor necesarios y tomó en sus brazos la imagen de un severo Cristo que abría camino, por la polvorienta senda que lleva a la ermita y bajo un sol de justicia, que en esos días ya anunciaba la inminente llegada del caluroso verano.
            Eran pocos pero cumplieron a la perfección lo que se espera de tan sólidos caballeros de verde. A ratos, cuando el cura interrumpía el rezo de las letanías, el corneta (más voluntarioso que acertado, todo hay que decirlo) lanzaba al limpio aire de la vega unos sonidos aproximados al grito de guerra “¡legionarios a luchar, legionarios a morir!”, amablemente difundido por los campos inmediatos.
            De esa manera tan peculiar, la tradicional romería de San Isidro llegó a su destino, tras la necesaria interrupción a medio camino para reponer fuerzas con los venturosos tragos de vino y las dulces rosquillas de elaboración familiar.

            Los trigales, ya en ciernes, no se lo creían. Los participantes en la romería, casi tampoco. Y si lo cuento sin foto, a lo mejor no cuela, pero por si hay mentes escépticas, ahí está la imagen. Tal cual. Si el año que viene no aparece la Legión, algunos se van a quedar muy frustrados.