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domingo, 17 de enero de 2016

BUEN TEMA PARA DISCUTIR


Pues, sí, ya tenemos, como tantas otras veces, un buen tema para discutir. ¿Es válido o no lo es el diseño elegido por la Fundación Juan March para cartel de la Semana Santa de este año? La respuesta casi la sabemos y fue perceptible el viernes pasado, al terminar el acto de presentación. Los puristas ortodoxos, esos a los que solo le gusta un buen rostro de Cristo doliente o de una Virgen llorosa, pusieron gesto adusto y el grito en el cielo. No se ve ninguna imagen ni tampoco un rincón significativo de la ciudad. Los otros, los modernos, avanzados y rompedores ven en esta Transparencia rosa la mágica mano de Fernando Zóbel, su sensible acercamiento a la intimidad de los seres humanos y de las cosas. En medio se quedan los desconcertados, los del sí, pero. Hay belleza en este cuadro, hay un toque de encantamiento sutil pero el cartel ¿es eficaz? ¿es publicitario? ¿cumple las expectativas de quienes lo esperaban ansiosamente? Menos que de vez en cuando, en esta pacífica, adormilada ciudad, surge un tema que despierta interés y discusión. Menos mal que no estamos ya totalmente atontados.

jueves, 26 de marzo de 2015

TORNER POR PARTIDA DOBLE


Martes, 24 de marzo

            Gustavo Torner es el más grande artista conquense vivo: este año cumplirá 90, el próximo 13 de julio y como si esa fecha de aniversario fuera un estímulo para renovar sus ánimos juveniles, ahora lo podemos disfrutar por partida doble. Por un lado, desde hace unos días puede verse una muestra antológica de su obra realizada entre 1983 y 2012 en la Galería Fernández-Braso, en Madrid. Por otro, el próximo martes día 31 quedará inaugurada otra en la catedral, bajo el título entre sugerente y misterioso de Torner antrópico, iniciativa esta última de la Semana de Música Religiosa.
            Los textos especializados en cuestiones artísticas nos dicen que Torner es uno de los más destacados representantes españoles de la corrientes informalistas que empezaron a desarrollarse en nuestro país a mediados del siglo XX, pero más allá de definiciones técnicas aquí me interesa señalar que el artista conquense (artista amplio, completo, no solo pintor) acierta a compartir una visión universal del arte y la vida con su permanente vinculación a la tierra natal. La puesta en marcha, con su compañero de generación Fernando Zóbel y la implicación directa de otros muchos artistas, del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, simboliza a la perfección esa doble circunstancia, internacional y localista, de Gustavo Torner, en sus inicios juveniles seguidor de los pasos forestales de su padre, Jorge Torner, trabajo que incluso empezó a ejercer en Teruel, pero a la que renuncia en 1965 para dedicarse íntegramente al arte. Desde entonces, su trayectoria creativa ha seguido una línea coherente con ideas firmemente arraigadas mediante un concienzudo trabajo de elaboración intelectual. Nada hay en la obra de Torner que sea fruto de la improvisación sino del razonamiento, con el resultado final de quien siendo profundamente racionalista se deja llevar igualmente por las emociones, como se puede interpretar a través de uno de sus más lúcidos pensamientos: “Querría que mi obra dejara traslucir el misterio del mundo, mezcla de asombro y de temor”. Crítico sin concesiones con la ciudad en la que nació, y en la que sigue pasando largas temporadas sin ocultar sus enfados por el progresivo deterioro del casco antiguo. Voz severa que casi nadie quiere oír y menos atender, la presencia vitalista, siempre atenta, observadora, inteligente, de Gustavo Torner, es un regalo para quienes, quizá sin saberlo o apreciarlo debidamente, son, somos, sus vecinos.


martes, 21 de febrero de 2012

Colgados de un sueño



Algunos ya hemos tenido la oportunidad de ver un nuevo documental sobre Cuenca o sobre esa parte fundamental de Cuenca que es el Museo de Arte Abstracto. Un documental que, más allá de lo que pueda tener de objetivo en cuanto a esa notable institución es también, quizá sobre todo, un homenaje a Fernando Zóbel, sobre todo a la persona, aunque por supuesto el artista también está presente. Colgados de un sueño es el título de este documental que ha realizado Antonio Pérez Molero a través de una productora barcelonena con destino a pasar por TVE (imagino que La Dos) dentro de unas semanas, momento que servirá para que el habitualmente desatento público conquense encuentre un hueco entre "Sálvame" y el fútbol para penetrar en las interioridades de esta película. Al fin y al cabo, esto es lo que nos queda: el Museo, las obras que allí se conservan y un documental de vez en cuando. Los pintores que durante dos décadas enriquecieron la vida social, cotidiana de Cuenca ya se fueron hace mucho tiempo y encima tienen tendencia a morirse (Bonifacio y Tapiès, los últimos), dejándonos en cierta forma huérfanos, con nuestros recuerdos y las experiencias acumuladas en aquella época feliz. No es que cualquier tiempo pasado fuera mejor, es que era distinto y al recordarlo uno no puede evitar sentir algo parecido a la nostalgia. Anotad pues el título y poner atención a la fecha posible de emisión. De verad que merece la pena.