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lunes, 29 de junio de 2015

HOMER SIMPSON ACOMPAÑA A SANTIAGO PALOMERO

           
            Como no es frecuente encontrar en un periódico nacional la firma de un colega provinciano conviene hacerse eco en este ágora cultural de la interesante aparición de Santiago Palomero en El País del pasado sábado (27 de junio, página 16) con un artículo ingenioso, creativo, informativo y, sobre todo, incitador para que todos nos acerquemos a los museos con una nueva visión, un espíritu predispuesto a encontrar entre esos muros y a través de sus salas un mundo plagado de sensaciones y emociones.
            Santiago Palomero es, naturalmente, por oficio y vocación, un apasionado de los museos, singularmente del que él dirige, el Sefardí de Toledo, una de las pequeñas maravillas, entre muchas, que ofrece la llamada tópicamente ciudad imperial y, más coloquialmente, capital de nuestra Comunidad Autónoma. Al autor del artículo lo tenemos cerca como paseante habitual del casco antiguo de Cuenca en épocas de vacaciones, ocasiones siempre propicias para pegar la hebra con él y aprender algo, sobre la cultura en general y mediante atinadas observaciones sobre los frecuentes desastres que recaen sobre nuestra ciudad histórica. Ahora, en este artículo, Palomero nos abre una maravillosa perspectiva sobre la forma de encargar, desde una óptica moderna, la visita a los museos, en los que se puede encontrar lo mismo el amor inesperado de una bella mujer que los mejores estímulos para los sentidos.
            Si no conocéis el artículo, os sugiero su lectura. Ya sabéis dónde. Y, de paso, se tenéis un rato libre, se puede utilizar para dar una vuelta por cualquiera de los museos que estén más al alcance de la mano. En Cuenca o en cualquier otro sitio pero mejor en los de aquí, que no todos los conquenses visitan con la frecuencia que sería deseable.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

SI ES PARA MAL, MEJOR



Una vieja norma, seguramente no escrita pero conocida por todo el mundo, es que las malas noticias venden más y mejor que las buenas. La presencia de Cuenca en las páginas de los periódicos (no digo nada de los informativos televisivos) es tan mínima que casi llega a ser inexistente. Menos mal que de vez en cuando se produce por aquí alguna mala noticia y gracias a eso nuestra insignificante presencia en el mundo cobra algo de protagonismo. Pasa estos días, merced a la desesperada iniciativa emprendida por Gustavo Torner, obligado a cerrar el Espacio Torner, en la iglesia de san Pablo, porque quienes le prometieron ayudas (o sea, dineros) ahora caen en la cuenta de que no pueden aportarlo. Si lo hubieran pensado antes (ese antes cargado de imprudentes, temerarios y especuladores) ahora no habría disgustos para nadie pero claro, tampoco saldríamos en los papeles, aunque sea para mal. De paso, la noticia ha generado otras muchas, comentarios incluidos y eso es aleccionador, porque transmite un poco de viveza a la adormilada sucesión de días que marcan el vivir en Cuenca. Ah: la foto es de Santiago Torralba.