Mostrando entradas con la etiqueta bibliotecas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bibliotecas. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de abril de 2018

ENTRELÍNEAS, PARA APRENDER Y DISFRUTAR


Hay obras menores, pero muy meritorias. Hay trabajos que se cruzan ante nuestros ojos un día y otro, a lo largo de mucho tiempo y quizá por eso, por su frecuencia en llegar hasta nosotros, nos parece cosa tan habitual, tan enraizada en la existencia cotidiana, que apenas si se da valor o importancia a lo que significa. Lo pienso ahora, viendo la pequeña, sencilla, bonita, agradable revista Entrelíneas, que edita la Biblioteca Municipal de Cuenca, en cuyo último número, el de abril de este año, campea en lo más alto el número 127. Ese es un número importante, un número considerable, tras el que se esconde un trabajo sistemático, metódico y, sobre todo, constante. Esta es una palabra que, pese a formar parte del vocabulario habitual de los humanos, tiene un uso muy esporádico. Aquí mismo, en Cuenca, conocemos multitud de invenciones que solo han durado una edición y algunas, muchas también, dos o tres, antes de perderse en el limbo de los sueños frustrados. Entrelíneas llega al 127, para hablarnos de escritores, de libros, de novedades, de cosas que dicen quienes se dedican a este bonito oficio, además de comentarnos noticias y, en definitiva, de abrir nuestros horizontes para entremos en ese mundo tan atrayente, en el que muchos -ojalá pudiera decir todos- nos encontramos tan a gusto.


martes, 10 de abril de 2012

menos mal que algo funciona

A veces se producen buenas noticias. Eso, dicho así, en el ambiente tristón y pesimista que nos invade, suena a camelancia. Pues no, insistiré: a veces se producen buenas noticias. Culturales, claro, pues a ellas me suelo referir en estos comentarios. Si además las hubiera de calidad en cuestiones como las libertades públicas, la seguridad económica, el progreso social y parecidas, entonces viviríamos en Jauja y no en este país entristecido que nos ha tocado ahora en desgracia. Volvamos a lo nuestro. Mientras se mantiene el estricto rigor presupuestario sobre las bibliotecas públicas (castigadas a no disponer este año de ni un solo euro para renovar sus fondos), el bondadoso gobierno regional se muestra más generoso para mantener en vigor el bibliobús que recorre los pueblos de la provincia de Cuenca. En realidad son tres vehículos, debidamente equipados, que cada día emprenden sus rutas para llegar con los libros a los pueblos más pequeños, aquellos que no se pueden permitir el lujo de una biblioteca estable. Se trata de una minucia, algo casi anecdótico, pero está claro que a los interesados, los beneficiados, les viene de perlas y eso nos debe congratular. Aquí vemos el vehículo, aparcado en la plaza de Piqueras del Castillo, donde lo encontré un buen día que caminaba por ahí en busca de curiosidades provinciales. Que algo siga funcionando, moviéndose, es una buena noticia.