Una imagen habitual, en todas partes y en Cuenca también, es la que ofrece un grupo de japoneses, todos con su cámara fotográfica, captando imágenes a diestra y siniestra. Se trata de una afición casi centenaria (al menos desde que se popularizaron las cámaras fotográficas) y que no decae por más avances técnicos que traiga nuestra civilización. Imagino que son algunas de esas imágenes las que han servido para que un avispado estudio de animación haya diseñado una ciudad inventada, Seize, por donde pululan el joven Sorami Kamata y sus amigos, inventando aventuras y desarrollado creatividad. Muchas veces hemos tenido ocasión de leer comentarios lamentándose del escaso uso que el cine español ha hecho de una ciudad como Cuenca (siempre, de manera rutinaria, hay que tomar Calle Mayor como referencia ineludible). Seguramente es verdad, como lo es también la espléndida utilización que de esas imágenes ha hecho ese estudio japonés. Sora no oto es el título y no se por qué me da que no llegaremos a verla en una de las múltiples televisiones que pululan por las ondas españolas. A falta de ese casi impensable regalo, aquí aporto una imagen, como demostración de que existe.José Luis Muñoz. Una visión permanente sobre las circunstancias de la vida cultural en Cuenca, comentada con espíritu comprensivo y un punto crítico. Literatura, arte, patrimonio, cuestiones cotidianas, a través de la mirada de un veterano periodista.
viernes, 11 de marzo de 2011
CON OJOS JAPONESES
Una imagen habitual, en todas partes y en Cuenca también, es la que ofrece un grupo de japoneses, todos con su cámara fotográfica, captando imágenes a diestra y siniestra. Se trata de una afición casi centenaria (al menos desde que se popularizaron las cámaras fotográficas) y que no decae por más avances técnicos que traiga nuestra civilización. Imagino que son algunas de esas imágenes las que han servido para que un avispado estudio de animación haya diseñado una ciudad inventada, Seize, por donde pululan el joven Sorami Kamata y sus amigos, inventando aventuras y desarrollado creatividad. Muchas veces hemos tenido ocasión de leer comentarios lamentándose del escaso uso que el cine español ha hecho de una ciudad como Cuenca (siempre, de manera rutinaria, hay que tomar Calle Mayor como referencia ineludible). Seguramente es verdad, como lo es también la espléndida utilización que de esas imágenes ha hecho ese estudio japonés. Sora no oto es el título y no se por qué me da que no llegaremos a verla en una de las múltiples televisiones que pululan por las ondas españolas. A falta de ese casi impensable regalo, aquí aporto una imagen, como demostración de que existe.miércoles, 2 de marzo de 2011
ADIÓS A UN AMIGO
No he visto (leído ni oído) palabra alguna sobre Odón Alonso, que murió hace unos días en Madrid y fue enterrado en Soria, ciudad con la que tenía fuertes lazos, incluyendo la promoción de un Festival de Música que se celebra allí cada otoño. Fue uno de los más importantes directores musicales de este país, quizá el que mejor supo conectar con el público y hacer asequible la música clásica, antes de que llegaran los directores mediáticos que ahora tienen tanto predicamento. Odón Alonso debería haber merecido alguna palabra de recuerdo en Cuenca porque aquí fue una presencia habitual en las Semanas de Música Religiosa, es las que intervenía año tras año al frente de alguna formación; en especial le gustaba dirigir el concierto de clausura, en la bellísima iglesia de Arcas. Un día, el 10 de abril de 1966, le hice una entrevista en la que me decía sobre las Semanas: "Al principio creí que era una idea disparatada, pero desde que sonó la primera nota supe que las Semanas irían adelante". Hasta hoy, al borde de cumplir la edición número 50. Se merece una palabra de despedida esta persona asequible, cordial, comunicativa. Y un gran director de orquesta.
UN TIEMPO TAN DIVERTIDO...
Por si alguien no lo sabe, daré una importante noticia: vamos a tener elecciones dentro de poco. Eso, entre otros maravillosos entretenimientos, significa que muchas, muchísimas personas van a lanzarse a la calle (dicho así, en un concepto amplio) para ofrecer al resto de ciudadanos las más disparatadas e imaginativas propuestas. La mayoría serán de una pasmosa vulgaridad. Por ejemplo, todos nos asegurarán disponer de la fórmula mágica para solucionar el problema del paro, o prometerán implantar la más absoluta hondadez en la vida pública, en la que, nos dirán, no tendrán cabida corruptos, chorizos y sinvergüenzas en general, olvidando los que ya están en activo y vuelven a ser candidatos, con la más absoluta desfachatez. Pero esas son cosas menores. Como vamos de elecciones, se nos va a preguntar qué queremos hacer con nuestras vidas y haciendas. En estos casos siempre me han parecido especialmente divertidos los esfuerzos de muchos políticos, habitualmente desinteresados por lo que sucede en el mundo de la cultura, por conocer las inquietudes y propuestas de "los colectivos culturales". Por ahí anda ahora el director general de la cosa en la Junta de Comunidades haciendo las preguntas de rigor mientras con la boca entreabierta sonrie ante los lamentos de quienes ven cómo cada día disminuye, hasta desaparecer casi, el dinero disponible para hacer teatro, libros, música o lo que sea. Porque el propósito de este camelo es bien sencillo: decirme qué queréis con tal de que no cueste un céntimo.
copiones y plagiadores

Al pobre ministro alemán de Defensa le acaban de defenestrar por haber hecho algo que está a la orden del día: utilizar los buscadores de internet vía google para apropiarse de textos ajenos y añadirlos a los propios, en porcentaje variable, según las fuentes, pues las más malvadas llegan a decir que hasta el 75 por ciento era material de otros. Es lo que tienen los modernos mecanismos de comunicación e información, como saben muy bien los estudiantes gandules y los escritores golfos. Claro que, en una escala de calidades, quizá lo que ha hecho el ex-ministro, copiar para una tesis doctoral, se pueda considerar excesivo, más que hacerlo con un sencillo examen de bachillerato (o universidad). En el mundo de las letras tampoco estamos libres de esta plaga. Por supuesto, escribir un libro es cosa laboriosa, entretenida, que puede ocupar muchos días y, en casos, hasta años, de manera, se dirán algunos, que para qué trabajar tanto existiendo ordenadores, scanneres y fotocopiadoras. Hay ahora mismo en las librerías de Cuenca dos volúmenes que son, tal cual, reproducciones de otros anteriores. A uno de ellos le han cambiado el título, tan ricamente y así parece que es otro distinto. El otro lo mantiene, adaptado para que figure el "nuevo" autor pero por más que se quiera disimular no hay más que abrir la primera página para encontrar nada menos que Cuenca, la famosa guía publicada por Federico Muelas en 1968, sólo que ahora es otro el que lo firma. Cosas veredes y seguiremos viendo, sin duda.
jueves, 17 de febrero de 2011
COSAS DE LA ORTOGRAFÍA
Interesante, muy interesante, el debate entre académicos a cuenta de la reciente reforma ortográfica que a los veteranos sirve para echar por tierra lo que aprendimos (mejor o peor) e intentábamos aplicar a nuestra escritura (también con mejor o peor suerte). Tanto esfuerzo, memorístico y de práctica, eliminado casi de un plumazo. Nuestros queridos acentos (la tilde, que dicen los puristas, esto es, la señal gráfica sobre las palabras) y nuestros guiones separadores de palabras (qué útiles cuando escribimos ex-) van directamente a la papelera, para alegría de los malos estudiantes y los torpes escritores. Sobre ello hay dos jugosos artículos de Javier Marías en "El País Semanal" (30 de enero y 6 de febrero) y en medio otro no menos valioso de su oponente, el también académico Salvador Ordóñez, principal impulsor de la reforma. Su razonamiento también es de peso considerable, pero aún atendido con interés lo que expone, yo me siento más inclinado a seguir las tesis de Marías y sobre todo la conclusión final, nada científica sin duda, y con escaso peso en el mundo de los conceptos tecnológicos, pero muy valiosa desde otro punto de vista, más sentimental si se quiere: nuestro idioma, ahora, es menos elegante y por supuesto mucho más vulgar. Una pena.martes, 15 de febrero de 2011
UNA FUNDACIÓN EN ESPERA
Ha pasado ya un año y pico (vamos para dos) de la muerte de Diego Jesús Jiménez y la fundación que en Priego llevará su nombre sigue esperando, aunque las noticias son como el habitual juego de las olas en el mar: tan pronto vienen optimistas como se retiran acongojadas, pero en tiempos de crisis y abulia cultural es cuando menos hay que perder las esperanzas porque si no, la derrota es total. No estamos muy sobrados de instituciones de esa naturaleza y menos aún de una que, como esta, hará de la literatura en general y la creación poética en particular su elemento básico, de manera que, aunque sea de forma simbólica, desde aquí le lanzo unas palabras de apoyo y estímulo a su principal impulsor, Juan José Gómez Brihuega, para que su entusiasmo no decaida entre las desdichas de la burocracia. La memoria de Diego Jesús, el carácter literario de Priego y el amor por la poesía bien merecen el esfuerzo continuado.martes, 8 de febrero de 2011
IMPORTANTE APORTACIÓN AL IDIOMA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)